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Cómo facilitar un círculo de mujeres: lo que nadie te dice antes de empezar

hace 3 horas
6 min de lectura


Para saber cómo facilitar un círculo de mujeres no necesitas saberlo todo ni ser terapeuta. Necesitas partir de lo que ya sabes hacer, cuidar los detalles, saber cómo vas a abrir y cerrar el espacio, y recordar que tu tarea es escuchar y sostener, no resolver la vida de nadie.

Lo que nadie te dice es que cada palabra tuya pesa más de lo que imaginas. Y que el círculo es una puerta, no la solución.


¿Has imaginado alguna vez un círculo de mujeres en tu sala, o en un café, y enseguida te preguntaste por dónde se empieza?

Te cuento cómo empecé yo. Y lo que todavía no sabía.


Mi primer círculo empezó en un cuaderno


El 11 de noviembre de 2023 sostuve mi primer círculo. Fue en un café de unos amigos en Cali. Llegaron 20 mujeres. No nació de un plan. Nació de una celebración. Acababa de tomar una gran decisión de vida: crear mi vida en Colombia y ponerme al servicio de las personas con mucho de lo que había aprendido.

Un día me senté y me dije: voy a celebrarlo con un encuentro de mujeres. Y voy a ofrecer lo que sé hacer. Abrí un cuaderno, que todavía guardo, y empecé a escribir a mano, sin editar, todo lo que sabía. Meditar. Yoga. Respiración. Movimiento. La lista fue creciendo y, casi sin darme cuenta, de ella fue saliendo la forma del encuentro.

Luego invité a un amigo que llevaba un camino un poco más avanzado que el mío. Le pregunté si quería participar y me dijo que sí: guió una hora del encuentro. Saber que no estaba sola me dio más confianza.


Después vinieron los detalles. Busqué en Canva un diseño que reflejara lo que yo quería vivir, porque también era una celebración para mí. Elegí un lugar de amigos, económico, donde fuera fácil organizar la comida. Fui muy detallista. En cómo recibirlas. En qué mensajes enviarles antes del encuentro. Apenas lancé la invitación, los cupos se llenaron muy rápido.



¿Y la voz de "quién soy yo para esto"?


Sé que muchas mujeres que sienten el llamado se encuentran con esa voz. Quiero ser honesta contigo: en ese primer círculo no apareció.

No apareció porque no lo estaba haciendo para los demás. Lo estaba haciendo para mí. Como un acto de celebración, de gozo y de expresión de eso que soy.

No buscaba que a otras les gustara. No buscaba agradar. Mi propósito era que a mí me hiciera feliz. Por eso nunca pensé que a las demás no les fuera a gustar.

No te lo cuento para decirte que la duda está mal. Si aparece, quizá solo dice que lo tomas en serio. Te lo cuento porque tal vez la pregunta no es "¿quién soy yo para guiar a nadie?". Tal vez la pregunta es "¿desde dónde quiero hacerlo?".



Lo que nadie te dice al facilitar un círculo de mujeres: cada palabra pesa


Ese primer día no sabía cuánto se necesitan espacios donde las mujeres puedan hablar abiertamente. Tampoco sabía lo importante que es cuidar la forma en que hablo. Ser delicada con lo que cada una expresa: sus dolores, sus angustias. Que siempre se sienta un espacio sano. Un espacio que no solo las movilice, sino que también las recargue y las llene de confianza.

Hoy sé el impacto que puede tener lo que respondo. Lo que pregunto. La forma en que hago sentir a las demás, aunque sea de manera inconsciente o sin intención.

Algo de esto lo explica Stephen Porges, autor de la teoría polivagal. Él propone que nuestro sistema nervioso evalúa todo el tiempo, sin que nos demos cuenta, si estamos a salvo, y que la voz y el rostro de los demás hacen parte de esas señales. Quien sostiene un círculo también es una de esas señales.

Por eso hoy elijo con mucho más cuidado mis respuestas y lo que hago cuando alguien se siente abrumada, confrontada o movida.




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Qué hacer cuando alguien llora en el círculo


Cuando yo también había empezado hace poco, llegó una invitada a la que no conocía. Era la primera vez que la veía. Apenas empezó a hablar, empezó a llorar.

Nadie la conocía. Todas se quedaron muy sorprendidas, asustadas de verla llorar con tanta intensidad. Yo no tenía suficientes herramientas para saber cómo llegar a ella. No sentía la confianza de hablarle de una forma que supiera que la iba a reconfortar, porque no la conocía.


Tuve que armarme de fuerzas. Recordé cómo lo había hecho con las que sí conocía. Y sentí en mi corazón que ella era otra mujer, y que, aunque no la conociera, yo sabía lo que necesitaba: ser escuchada.

No necesitaba un espacio donde le dieran todas las respuestas. Necesitaba un espacio donde pudiera ser, expresar sus emociones y su dolor, y encontrar sostén.


Entonces hice eso:

  1. Validé sus emociones.

  2. Le pedí al grupo que la abrazara y la acompañara.

  3. La escuché, guiando con preguntas, no con consejos. Preguntas que le fueran dando calma y mayor claridad sobre el momento que atravesaba: una separación.

  4. Intenté entregarle la sabiduría que había detrás del dolor que estaba viviendo.


El Pacto de Guardianas lo dice así: "No ofreceré consejos cuando alguien solo necesite ser escuchada."



Un círculo no es terapia: es una puerta


De esa experiencia aprendí algo que hoy repito siempre: un círculo de mujeres no es un espacio terapéutico.

Es un espacio de conexión, de apertura, de caminar en tribu, en manada. Pero nada de lo que pasa ahí busca resolver por completo las situaciones profundas de una persona.

El círculo es una puerta para abrirlas. No la atraviesa por nadie.

Por eso, muchas veces, también hace falta un acompañamiento profesional. Los procesos individuales permiten que cada persona profundice en sus necesidades, sus heridas, sus dolores y sus propósitos.

El círculo no es la solución. Es parte del camino. Una parte importante, porque crea comunidad. Lo que aprendí es que conviene hacer ambas cosas.


"Antes de sostener un círculo, aprende a sostenerse a sí misma."— El Libro de las Guardianas Souls

Abrir y cerrar el espacio


Hay algo más que no sabía al comienzo: cómo abrir y cómo cerrar portales.

Cada espacio que se abre es como una puerta de entrada. Y una puerta que se abre también necesita cerrarse.

Tampoco sabía cómo custodiar el espacio energéticamente. Siempre hemos usado plantas y hierbas para la limpieza. Pero energéticamente también se necesita tener una postura frente a la disposición del espacio, que haga que sea un espacio contenido de luz.

Eso, en ese momento, no lo sabía. Lo fui aprendiendo en el camino.



Cómo preparar un círculo de mujeres: antes del primero


Si hoy estás pensando en abrir tu primer círculo, quizá te sirva empezar por donde empecé yo:

  • Escribe a mano lo que ya sabes hacer. De esa lista puede salir la forma del encuentro.

  • Pregúntate desde dónde quieres hacerlo. No es lo mismo buscar aprobación que celebrar lo que eres.

  • No tienes que hacerlo sola. Invitar a alguien con un camino más largo puede darte confianza.

  • Cuida los detalles. El lugar, la comida, cómo recibirás a cada mujer y qué mensajes le enviarás antes.

  • Decide cómo vas a abrir y cómo vas a cerrar. Toda puerta que se abre necesita cerrarse.

  • Recuerda que vas a escuchar, no a resolver. Y ten presente que, a veces, alguien necesitará también un acompañamiento profesional.


No necesitas llegar siendo una mujer resuelta. Solo necesitas llegar con honestidad.

Y tú, ¿desde dónde sientes que nacería tu primer círculo?




Preguntas frecuentes


¿Necesito ser terapeuta para facilitar un círculo de mujeres?

No. Un círculo es un espacio de escucha, conexión y comunidad, no un espacio terapéutico. Quien lo sostiene acompaña, no diagnostica ni trata, y reconoce cuándo una mujer necesita también un acompañamiento profesional.


¿Qué hago si alguien llora en el círculo?

Valida lo que siente, pide al grupo que la acompañe y escúchala. Guía con preguntas que le den calma y claridad, no con consejos. Recuerda que el círculo no tiene que resolver lo que está viviendo.


¿Cómo preparar un círculo de mujeres?

Empieza por lo que ya sabes hacer y dale forma desde ahí. Cuida el lugar, la comida, la manera de recibir a cada mujer y los mensajes que le envías antes. Define también cómo vas a abrir y cómo vas a cerrar el espacio.


¿Hay una formación para aprender a facilitar círculos de mujeres?

Sí. La Escuela de Guardianas Souls es una formación de 16 semanas para mujeres que sienten el llamado de acompañar círculos y procesos, sin ser terapeutas. Empieza el miércoles 3 de marzo de 2027, con encuentros por Zoom los miércoles de 8 a 10 p. m. y 4 experiencias presenciales en Cali. Al terminar recibes la consagración como Guardiana Souls y una constancia de participación, que no es un título oficial.



Si este texto te habló, quizá sea momento de escucharte con calma. 

Descarga gratis la guía 7 preguntas para la mujer que siente el llamado aquí.

Y si sientes que tu camino es aprender a sostener círculos con ética, criterio y presencia, conoce la Escuela de Guardianas Souls: 16 semanas, 12 cupos, cada uno confirmado en una conversación de 30 minutos conmigo. Inscripciones abiertas hasta el domingo 21 de febrero de 2027.

Conocer la Escuela → michelevarela.com/escuela



Michele Varela Caicedo es la fundadora y guía de la Escuela de Guardianas Souls. Sostiene círculos de mujeres en Cali desde noviembre de 2023. Su camino integra la psicología, la filosofía, la ciencia, la espiritualidad y la naturaleza, y parte de una certeza: antes de sostener a otras, hay que aprender a sostenerse.

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